Que sucede cuando el pueblo alaba a Dios?
¿Qué sucede cuando el pueblo alaba a Dios?
Además de demostrar nuestro amor por Dios y compromiso hacia Él, el adorar nos da fortaleza para obedecer Sus mandamientos. A través de la adoración crecemos en conocimiento y fidelidad. Si ponemos a alguna persona o alguna cosa por encima del amor de Dios, estamos adorando a esa cosa o persona.
¿Cuáles son los obstáculos de la adoración a Dios?
El pecado es el primer obstculo o impedimento para la alabanza. Esa es la razn bsica por la cual los inconversos no alaban a Dios. El pecado destroza nuestra amistad y nuestra comunin con Dios. El pecado nos coarta ante la Presencia de Dios.
¿Qué importancia tiene la alabanza en la Biblia?
La alabanza es la forma de expresión de los cristianos para con ella darle gloria y honor al Señor. Es por ello que el Señor desea adoradores en espíritu y en verdad, para que el espíritu Santo les prepare para adorar a Dios en santidad. «Bendeciré a Yahvé en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza» (Salmo 34:2).
¿Qué dice la Biblia acerca de la alabanza?
Hebreos 13:15. Por lo tanto, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Jesús, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que confiesen su nombre (He 13:15).
¿Cómo debe ser nuestra alabanza a Dios?
Examinemos el Salmo en detalle y descubramos cómo debe ser nuestra alabanza a Dios. Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. El Salmo comienza con dos versículos poderosos.
¿Cómo logramos la alabanza?
La alabanza nos lleva a reconocer la santidad de nuestro Dios y a anhelar ser más como él. Él es santo y nos llama a ser santos (1 Pedro 1:14-16). ¿Cómo lo logramos? Acercándonos más a Dios y permitiendo que él nos transforme cada vez más conforme a su imagen. «No olvides ninguno de sus beneficios.».
¿Qué es la verdadera alabanza?
La verdadera alabanza surge desde lo más profundo de nuestro ser y despierta nuestro espíritu, nuestro cuerpo y nuestra mente. La alabanza nos lleva a reconocer la santidad de nuestro Dios y a anhelar ser más como él. Él es santo y nos llama a ser santos (1 Pedro 1:14-16).