Consejos útiles

Como se conservan las galletas en el congelador?

¿Cómo se conservan las galletas en el congelador?

Las galletas ya horneadas se dejan sin desenvolver a temperatura ambiente unos 15 minutos y luego se hornean unos 5 minutos a 190ºC (medio alto) para que se calienten y se doren. Como véis, casi todas las masas se conservan tan bien en el congelador que vale la pena reservar un día para prepararlas y guardarlas convenientemente.

¿Cómo conservar las galletas durante dos semanas?

Las galletas se conservan durante un par de meses aunque su sabor y textura cambia a partir de la segunda semana, es por esta razón que se recomienda siempre consumirlas tras dos semanas de haberlas horneado. Podéis conservar las galletas con papel de hornear entre galleta y galleta en un recipiente hermético o en latas para galletas.

¿Cómo conservar las pastas y galletas congeladas?

Las pastas y galletas en cuya preparación interviene la mantequilla en una proporcón de 100 gr por cada 450 gr de harina, o en mayor cantidad, pueden congelarse tanto crudas como horneadas y, tanto unas como otras, se conservan en el congelador hasta 6 meses.

¿Cómo conservar las galletas en la nevera?

Si la masa de las galletas está demasiado caliente (esto suele ocurrir en verano en épocas de calor o si somos personas con las manos muy calientes) nos costará más estirarla, es recomendable guardarla durante media hora en la nevera antes de estirarla.

¿Cómo se descongela la masa en el congelador?

Es mejor congelarla en cantidades más bien pequeñas. Para descongelarla, se desenvuelve la masa y se pasa a una bolsa de plástico grande igualmente aceitada, donde al descongelarse empieza a fermentar y crecer. La descongelación tarda alrededor de unas 6 horas a temperatura ambiente o de un día para otro en el congelador.

¿Cómo conservar las galletas enfriadas?

Antes de guardar las galletas éstas deben haberse enfriado por completo. Lo haremos siempre sobre una rejilla enfriadora, si por el contrario las guardásemos estando todavía calientes, quedarían húmedas y blandas y no podríamos decorarlas a posteriori, además de estropearse su textura.