Por que hay que besarse debajo del muerdago?
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¿Por qué hay que besarse debajo del muérdago?
La tradición dice que aquella mujer que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena, encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. Si las personas que se ubican debajo ya son una pareja, el muérdago les bendecirá con fertilidad.
¿Cómo se cuelga el muérdago detrás de la puerta?
Según la tradición, también se coloca una ramita pequeña de muérdago sobre el dintel de la puerta principal de la casa, para que cada vez que entremos y salgamos, tengamos suerte y estemos protegidos.
¿Por qué se regala muérdago en Navidad?
Es por esto por lo que se cree que el muérdago proporciona suerte y amor eterno. Según la tradición, el muérdago se tiene que regalar cerca de fechas navideñas y, una vez en casa, se ha de colocar cerca de la puerta de entrada para que no pasen los malos espíritus.
¿Qué es el muérdago en la cultura celta?
En la Antigüedad, el muérdago era considerado una planta sagrada, no sólo en Europa, sino también en regiones de África y Asia, donde lo interpretaban como un “regalo divino” estacional. También hay que buscar los orígenes de esta traición (que se generalizó a principios del siglo XX), en la cultura celta.
¿Dónde está el muérdago?
Según palabras de Plinio, los druidas consideraban el muérdago como un símbolo de inmortalidad, vigor y regeneración física. Hoy en día, todavía quedan en países como Francia, Gran Bretaña y Escandinavia, sociedades que celebran la noche del 21 de diciembre (solsticio de invierno).
El muérdago navideño es una leyenda de origen escandinavo que empezó a extenderse en el siglo XVII. La leyenda actual que se originó en regiones escandinavas, aparece a partir de la historia del muérdago en la cultura celta.
¿Por qué no hay muérdago en la decoración navideña?
En la decoración navideña no puede faltar un ramillete de muérdago. Esta tradición de colocar muérdago por Navidad proviene de los países del norte y del centro de Europa, aunque en la actualidad se ha extendido a casi todo el mundo. “Si no hay muérdago, no hay suerte”.