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Quien eran los fariseos y publicanos?

¿Quién eran los fariseos y publicanos?

Los publicanos o cobradores de impuestos eran despreciados tanto política como moralmente. Recaudaban impuestos para los romanos, pero extorsionaban por encima de lo que tenían derecho a cobrar. Los fariseos también eran populares por sus estrictas posiciones éticas y religiosas.

¿Qué enseñaban los fariseos?

Creían en la inmortalidad del alma. No todo acababa con la muerte, sino que las almas seguían viviendo. Creían en unos castigos y una recompensas eternas. Las almas de los malos eran confinadas en el Infierno para recibir su castigo, mientras que las de los buenos eran premiadas.

¿Qué opina Jesús de los fariseos?

Jesús retrata a los fariseos como atentos con lo que es visible, la observancia ritual de minucias, y que los hace parecer justos y virtuosos por fuera, sin preocuparse con lo interior.

¿Cuál fue el origen de los fariseos?

Los fariseos tuvieron su origen como grupo social entre los años 587 y 536 a.C. En estos años, el pueblo judío estaba cautivo por Babilonia.

¿Cuáles eran las tradiciones de los fariseos?

Obedecían a la tradición acerca de los ritos de adoración y obligaciones religiosas. Creían en el castigo y la recompensa para las almas luego de la muerte. Algunas de las costumbres y tradiciones que practicaban los fariseos eran las siguientes: Por ser tan estrictos en su doctrina, no permitían los casamientos con personas paganas.

¿Cuáles eran los valores de los fariseos?

Entre algunos de sus valores, los fariseos se oponían a la política del sumo sacerdote y, luego de la caída del templo, trasladaron su manifestación hacia la sinagoga, la casa de reunión religiosa. Además, creían en la enseñanza oral y se regían estrictamente por las leyes del Antiguo Testamento.

¿Por qué Jesús no les agradaba a los fariseos?

A los fariseos no les agradaba Jesús porque según sus costumbres y leyes, él no las cumplía. Jesús por su parte, siempre respondió a sus preguntas y a sus malas intenciones dejándolos al descubierto como mentirosos o falsos ante la ley de Dios.