Como se trata la ictericia?
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¿Cómo se trata la ictericia?
En el recién nacido, la ictericia es un signo objetivo clínico caracterizado por el color amarillento de la piel, conjuntiva (blanco de los ojos) y mucosa. ¿Cómo se trata la ictericia? En el adulto, la ictericia debe considerarse únicamente como un síntoma de enfermedad, sin consecuencias negativas en sí.
¿Cómo se diagnostica la ictericia?
El diagnóstico de la ictericia se basa en la exploración física de la coloración de la piel y las membranas, sobre todo la de los ojos. Además, se realiza analítica de bilirrubina en sangre.
¿Cómo se puede reducir la ictericia de un bebé?
En esta afección, el bebé recibe anticuerpos de la madre que destruyen rápidamente sus glóbulos rojos. La transfusión intravenosa de una inmunoglobulina, una proteína de la sangre que puede reducir los niveles de anticuerpos, puede disminuir la ictericia y reducir la necesidad de una exanguinotransfusión, aunque los resultados no son concluyentes.
¿Quién puede padecer la ictericia neonatal?
¿Quién puede padecerlo? La ictericia neonatal aparece en la mitad de los recién nacidos sanos (y es más frecuente en los niños prematuros). Se debe a una inmadurez de los mecanismos de transformación de la bilirrubina en el hígado y no suele prolongarse más de dos semanas después del parto.
¿Cuáles son los síntomas de la ictericia?
Los síntomas asociados a la ictericia como resultado de niveles bajos de bilirrubina incluyen: La comezón que acompaña a la ictericia a veces puede ser tan intensa que se sabe que los pacientes se rascan la piel áspera, experimentan insomnio o, en casos extremos, incluso tienen pensamientos suicidas.
¿Cómo detectar la ictericia?
Una vez que el recién nacido llega a su casa, suelen ser los familiares los que detectan la ictericia. A cualquier bebé que parezca tener ictericia se le deben medir los niveles de bilirrubina de inmediato. Esto puede hacerse con un examen de sangre.
¿Qué afecciones pueden causar ictericia?
Las afecciones que pueden causar ictericia incluyen: Infección del hígado por un virus (hepatitis A, hepatitis B, hepatitis C, hepatitis D y hepatitis E) o por un parásito; Uso de ciertos fármacos (como una sobredosis de paracetamol) o exposición a tóxicos